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lunes, 22 de agosto de 2011

Electricidad para luchar contra la pobreza

Por Hans Rothgiesser
18 de Agosto de 2011

Semana económica.- Recientemente se ha levantado la preocupación con respecto al peligro que corremos de desabastecimiento de energía en el país. Para algunos esto sería una herencia del gobierno anterior. Para un subconjunto de estos, se trataría además de una herencia intencionadamente arrojada al gobierno actual.

Para otros, se trata de la consecuencia de una larga estrategia orientada a que los precios para el usuario bajen a como dé lugar. Se supone que, en la medida en la que hay un mercado regulado de generación de electricidad (la tarifa que le cobra la generadora a la distribuidora está supervisada por Osinergmin), se crea una figura bastante particular.

El usuario no lo nota, pero en la medida en la que la tarifa regulada es demasiado baja, no hay incentivos para invertir. Y eso pareciera que es lo que ha sucedido en algunos de los pasados años, pasándonos la factura cada cierto tiempo.

El buen funcionamiento de la actividad de la generación de la electricidad debería preocupar más. Por un lado, es la que provee la energía para que la economía siga funcionando –literalmente hablando–, sin el cual no podría seguir creciendo, ni creando puestos de trabajo. Cuando hay rumores de desabastecimiento, se introduce un elemento nuevo de incertidumbre a la escena. Que en el norte del país ahora se esté comprando energía de Ecuador constituye, por supuesto, una solución temporal. En una situación como ésta, el Ministerio de Energía y Minas debería anunciar cuanto antes qué es lo que piensan hacer para solucionar esto definitivamente.

Ese plan no debería estar orientado más aún a ver la manera de que la tarifa se reduzca, que es la madre del cordero de este problema. El objetivo debería ser a estas alturas atraer inversión a ese sector. Consideremos, además, que el proyecto Camisea, que viene transformando nuestra matriz energética desde 2004 también es tema de discusión para el nuevo gobierno, que ha prometido y luego retiró su promesa, para después prometer de nuevo que se renegociaría. Nuevamente, una gestión en ese sentido perjudicaría también la capacidad de generación del país. Ni qué decir del proyecto Inambari, el cual nos daría un inmenso respiro con respecto al acceso de energía, pero que lamentablemente se ha politizado demasiado al punto de que hoy en día es bastante difícil predecir para cuándo podría estar efectivamente funcionando.

En contra a la premisa que ha manejado algún sector de la prensa, la inversión en generación de electricidad no se trata solamente de apoyar a la instalación de más empresas (que de hecho, como lo comenta el CIUP, la ausencia de infraestructura de energía genera una serie de sobrecostos). Se trata también de una forma de luchar contra la pobreza. Grade ha estudiado el tema y encuentra una relación entre la inversión en electricidad y la reducción de la pobreza, por lo que recomienda que el Estado debería dedicarse a cerrar la “brecha real de acceso”.

Ni qué decir del componente ambiental. Sin una correcta planificación no se puede prever la reducción de impactos negativos en el medio ambiente a través de una correcta combinación de distintos métodos de generación.

martes, 31 de mayo de 2011

Ciencia y tecnología en los planes de gobierno

Tecnología

Por Rolando Paucar*

Semana Económica.- Si hablamos de la ciencia y tecnología en los planes de gobierno, podríamos decir que prácticamente los dos partidos políticos se han puesto en el partidor, al haber suscrito el Acuerdo Nacional, específicamente la Vigésima Política de Estado, que aborda el desarrollo de la Ciencia y la Tecnología.

El reto que ahora tenemos por delante es generar políticas públicas y lograr el presupuesto necesario para articular la investigación científico tecnológico con la sociedad. Las Naciones Unidas recomiendan que se dedique siquiera el 1% del PBI al desarrollo de la ciencia y tecnología. El Perú invierte tan sólo un 0,16%. Esta dramática situación nos lleva a preguntarnos cómo lograr mayor presupuesto para la ciencia y tecnología. La respuesta es evidentemente fácil y compleja a la vez, necesitamos voluntad política.

Mayor articulación de la Ciencia y Tecnología en el Perú antes que un Ministerio
El doctor Modesto Montoya, vocero de Gana Perú y miembro de CEPLAN, plantea que un Ministerio de Ciencia y Tecnología es la solución, sin tener en cuenta que el problema de siempre es pretender articular los institutos de ciencia y tecnología entre ellos, cuando lo que necesita el país es que la ciencia y tecnología se articule a la sociedad.

Hemos sido testigos de que entre nosotros los científicos hacemos Congresos y Simposios, donde nos premiamos, nos entregamos átomos de oro, nos diplomamos como embajadores, etc., pero todo eso se realiza entre nosotros, ya es hora que los científicos miremos hacia afuera. Esto significa levantar la mirada y observar los problemas de nuestra sociedad y trabajar en buscar soluciones desde nuestra visión científica tecnológica.

Para el científico es muy importante articular la ciencia y tecnología con la sociedad, la ciencia que es el hacer el saber debe estar vinculada con la educación. Tenemos la obligación de enseñar ciencia en la primaria y secundaria y promover la investigación científica en la universidad, todo esto en un ministerio con nuevo rostro, un Ministerio de Educación y Ciencia. Es ese entorno en el que podríamos generar políticas públicas que garanticen la formación de recursos humanos e investigaciones científicas que necesita nuestro país.

Articular las innovaciones tecnológicas con el sector productivo del país es una tarea que debe ser repotenciada. Los centros de innovación tecnológia (Cite) que pertenecen al Ministerio de la Producción debería de potenciarse a nivel de vice Ministerio de Innovaciones Tecnológicas. Desde allí podría generarse políticas públicas que permitan la incorporación de profesionales innovadores con alta graduación académica y alto rendimiento innovador a empresas. También podríamos generar incentivos tributarios en ciencia y tecnología, y priorizar proyectos de investigación altamente rentables.

Planes a tomar en cuenta
El Gobierno entrante tiene como desafío poner en marcha esta nueva institucionalidad y diseñar una política de ciencia, tecnología e innovación que genere un régimen institucional con incentivos económicos claros, coherentes y estables, un capital humano de calidad y una fuerte capacidad de innovación, orientada a desarrollar encadenamientos productivos en torno a las ventajas comparativas de nuestro país. No se trata de hacer pequeños cambios, se trata de crear una nueva política de desarrollo.

Nuestro país aún no está preparado para un Ministerio de Ciencia y Tecnología. No contamos con la masa crítica de investigadores y tampoco tenemos una infraestructura adecuada. Un Ministerio de Ciencia y Tecnología sería como romper un cascarón antes de que el pollito esté bien formado. Dejémonos de protagonismo y pongámonos a trabajar.

* Presidente del Instituto de Investigación para la Energía y el Desarrollo (IEDES).

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