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miércoles, 25 de abril de 2012

El lado bueno de lo nuclear

CIENCIA Y TECNOLOGÍA. La medicina nuclear es una herramienta poderosa para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Sepa más al respecto.

Diario Perú 21 .- El término ‘nuclear’ está satanizado. Si bien sustantivos como ‘arma’, ‘bomba’ o ‘desastre’ son las primeras asociaciones cuando uno piensa en el tema, lo cierto es que lo nuclear no es exclusividad de tópicos como Hiroshima, Guerra Fría o Irán. Al contrario, las aplicaciones nucleares están sirviendo de mucho a la humanidad.

La medicina nuclear es una de las áreas destacadas. Esta especialidad se ha convertido en una gran ayuda para la investigación, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades. Una de las pruebas más conocidas consiste en la tomografía por emisión de positrones (PET Scan, por sus siglas en inglés), la cual detecta, con mejor precisión y mayor anticipación que otros procedimientos, las alteraciones a nivel molecular vinculadas al cáncer. Asimismo, permite saber cómo está funcionando determinado órgano o hacia dónde se dirige la metástasis.

¿Cómo funciona? Primero, se inyecta al paciente una sustancia radioactiva que se localizará en los órganos de interés. Luego, un instrumento de medición externo detectará dichas sustancias y transformará la información en una imagen computarizada.

Otras aplicaciones de la medicina nuclear, además del diagnóstico, están vinculadas, por ejemplo, al tratamiento del dolor agudo provocado por el cáncer y la investigación avanzada de enfermedades.

lunes, 16 de abril de 2012

Bisturí prodigioso

P. Quijada
ABC.es.- El abordaje de las metástasis cerebrales múltiples, hace poco con muy mal pronóstico, es hoy una realidad mediante la radiocirugía, una técnica que aúna la radioterapia y la cirugía. Y todo sin una sola incisión y menos efectos secundarios.

Aunque se lleva practicando de hace varias décadas, su evolución en los últimos años ha sido notable, impulsada por los avances técnicos. El último fichaje ha sido un robot que proviene de la industria automovilística al que se ha acoplado un acelerador que emite radiaciones y es capaz de tratar, dirigido por un experto equipo médico multidisciplinar.

Se llama ciberknife y utiliza la radiación como un bisturí gracias a un avanzado sistema informático que permite ubicar con total precisión la posición del tumor y los cambios que este experimenta en relación con movimientos del organismo tales como la respiración o el latido cardiaco. Además el brazo robótico puede situarse de 1200 formas diferentes alrededor del paciente, lo que le permite llegar a zonas que no se podrían tratar con otros sistemas de radiocirugía.

Con esta técnica se puede dirigir la radiación a alta concentración sobre el tumor, dejando a salvo las estructuras que lo rodean, explica el doctor José Samblás, presidente del grupo IMO y neurocirujano de la Unidad de Radioterapia y Radiocirugía de la Clínica San Francisco de Asís de Madrid. Este sistema genera múltiples haces de radiación de alta energía desde diversos puntos que convergen exactamente en el lugar donde está localizada la lesión. «Con esta técnica de fuegos cruzados y múltiples puertas de entrada, la radiación es muy baja en los tejidos que atraviesa, pero lo suficientemente alta en el punto donde converge para destruir el tumor», explica Samblás. Permite además, frente a la cirugía convencional, salvar el hipocampo, cuya lesión provoca deterioro cognitivo y es una efecto secundario frecuente.

Uno de cada tres
Las metástasis cerebrales afectan como media a uno de cada tres personas con cáncer, en especial de pulmón y mama. Y la mayoría presentan más de una. La quimioterapia tiene una efectividad limitada, porque no puede traspasar la gran muralla defensiva que rodea al cerebro la barrera hematoencefálica en las dosis adecuadas para reducir estos tumores secundarios. Ha de combinarse con la cirugía abierta, que puede tener efectos colaterales importantes en un órgano tan delicado como el cerebro.

De ahí que en muchos casos se opte por tratamientos paliativos más que radicales, señalaba Kitta Sallabanda, neurocirujano del grupo IMO en una sesión extraordinaria sobre radiocirugía celebrada en la Real Academia Nacional de Medicina. Hasta ahora, explica, se pensaba que sólo podían abordarse 4 metástasis cerebrales como máximo, una cifra que considera arbitraria ya que «no cuenta tanto el número como el volumen de cerebro afectado».

Y lo avala con datos: «Hemos revisado los pacientes con metástasis múltiples tratados con este criterio y los hemos comparado con los que tienen menos de cuatro metástasis. La supervivencia media es de 17 meses y sólo el 17 por ciento empeoran. El resultado depende de la situación general del tumor primario y de si se ha hecho radioterapia holocraneal, que en este caso es imprescindible».

Opción trapéutica
«Los pacientes y las familias deben saber que la radiocirugía es una opción terapéutica muy a tener en cuenta en un diagnóstico de metástasis cerebral. El paciente suele tener poca información al respecto. Incluso hay especialistas que consideran que cuando aparecen dos o más metástasis cerebrales el pronóstico ya es irreversible. Pero no es así. La radiocirugía puede ser efectiva en estos casos, cuando se combina con sesiones de radioterapia holocraneal, o radiación de todo el cráneo», asegura Samblás.

 Hasta veinte metástasis han logrado tratar en una paciente de 46 años con un adenocarcinoma de pulmón. En un principio se actuó sobre 8 de las 15 metástasis iniciales. Al mes aparecieron cinco más, que se trataron junto con las 7 restantes. Dos años después del diagnóstico sigue trabajando, resalta Sallabanda.

«Éramos el tratamiento escoba, que recogía a pacientes que no podían ser operados. Hoy, tras 20 años y muchos cientos de miles de casos, la radiocirugía es una alternativa más a las intervenciones quirúrgicas convencionales. En la elección debe intervenir el paciente conociendo las probabilidades de éxito y las secuelas que conlleva», apunta el presidente del grupo IMO. El éxito de esta técnica, resalta, se debe a su precisión y a la existencia de un protocolo muy bien determinado en cada caso, con lo que se obtienen unos resultados muy homogéneos. A pesar de ello, se lamenta de su baja introducción en el sistema nacional de Salud, por persistir la idea de que las metástasis no son tratables ni curables.

lunes, 6 de febrero de 2012

Un método permite dirigir la radiación hacia células metastásicas

El País.com.- Médicos y físicos de Israel han aunado conocimientos y experiencia para conseguir un objetivo largamente ansiado por la ciencia: que el sistema inmune de un paciente con cáncer neutralice con éxito las células metastásicas —las que ya se han propagado lejos del principal tumor—.

“Incluso cuando lo extirpamos con éxito, el 85% de los pacientes con cáncer muere por metástasis, bien porque el remanente de células que queda se ha hecho inmune a la quimioterapia o porque se ha extendido”, comenta Yona Keisari, investigador del departamento de Microbiología Clínica e Inmunología de la Escuela Sackler de Medicina, en la Universidad de Tel Aviv.

Un equipo liderado por Keisari e Isaac Kelson, catedrático de Física de la misma Universidad, lo ha conseguido gracias a la utilización de las partículas alfa que, irradiadas en el interior del organismo, no sólo se propagan y estimulan el sistema inmune, además terminan con el tumor sin necesidad de extirparlo. “Este tipo de radiación es mucho más efectiva que la externa con rayos gamma pero también tiene menor alcance”, explica Keisari.

Ese era el reto de los científicos: cómo hacer llegar la radiación alfa hasta el mismo corazón del tumor cuando su escaso alcance no permitía penetrar más allá de la superficie de los tejidos. “Los hemos conseguido insertando dentro del tumor unos alambres radiados con partículas que se liberan y actúan en el interior como si fueran bombas de racimo”, añade Kelson, que ha aplicado sus conocimientos en microelectrónica para diseñar estos dispositivos. El trabajo se ha publicado, entre otras revistas, en Cancer.
En las pruebas realizadas con ratones, los científicos han observado que al introducir estos alambres no solo desaparecía progresivamente el tumor. “Si se lo volvíamos a insertar en otra parte del cuerpo, llegado a un punto no crecía y se necrotizaba”, apunta Keisari. “Esa era la prueba que necesitábamos para saber que el propio sistema inmune del ratón estaba acabando con él”, apostilla. La explicación está en la capacidad de estas partículas alfa para romper el ADN de las células, evitando su crecimiento.

Según estos investigadores, otra de las ventajas de esta técnica es el bajo coste de la producción de estos cables radioactivos y su plasticidad: se pueden fabricar de distintas longitudes y formas. “Además, podemos calcular su alcance en milímetros y reducir al mínimo la radiación en los tejidos sanos que rodean al tumor”, dice Keisari.

Una vez superados los protocolos clínicos, esta nueva técnica con radiación alfa comenzará a estudiarse en pacientes con carcinomas avanzados en cuello o cabeza —por ser estos tumores los que generan mayores deformaciones— del Centro Médico Rabin perteneciente al Hospital de Beilinson de Tel Aviv. “Lo experimentaremos en quienes no ha funcionado la cirugía ni la radiación convencional y tienen un avanzado estado metastático”, comenta Aron Popovtzer, oncólogo del centro, quien asegura que la medicina convencional falla en el 30% de estos pacientes.

En el futuro, serán susceptibles de tratamiento con radiación alfa otros tipos de cáncer igualmente locales como el de próstata o el melanoma. Los científicos confían en tener los primeros resultados en seres humanos en el plazo de un año. En dos, podría empezar a aplicarse esta técnica en otros hospitales israelíes y en unos tres a utilizarse en Europa.

Para Francisca Mulero, investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) “esta técnica puede ser además muy útil en el carcinoma pancreático, ya que es un tumor muy agresivo que se suele diagnosticar en fases avanzadas, se ha extendido mucho en el abdomen y la cirugía no esta indicada. Aquí la radioterapia con emisores alfa puede tener un importante papel”.

“Las ventajas del uso de partículas alfa en radioterapia, lo que llamamos braquiterapia, es que emiten mucha radiación en un corto recorrido, tienen una alta trasferencia lineal de energía, por tanto solo lesionan en unos pocos milímetros alrededor y no afectan al tejido sano como ocurre a veces con la radioterapia convencional que se hace desde fuera”.

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